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viernes, 4 de septiembre de 2009

Comedor Dete

Según la RAE, el concepto de igualdad ante la Ley se define como "Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos"; esto lo pongo por delante porque me ha sacado de quicio enterarme de una injusticia descomunal que se ha cometido recientemente contra unos cooperantes españoles y su proyecto, que están dejándose la piel en Africa y que no piden ayuda para ellos, sino para un proyecto de cooperación que beneficia a otros, a niños.
Hay muchos proyectos en marcha desde hace décadas, más de cuarenta años lleva España en Zimbabue y algunos proyectos, muchos, siguen en manos españolas, así que pueden ser subvencionados con fondos españoles de la Agencia Española de Cooperación, ahora y antes.
O sea, que la Cooperación no es un invento reciente, si no que la Hucha del Chinito en las escuelas de la dictadura franquista era también cooperación, más modesta, más raquítica, pero era lo que podíamos entoces ofrecer, y los españoles lo dábamos con el corazón; al que ofrece lo que tiene no se le puede pedir más.
El Comedor Dete, en Hwange, proporciona educación gratuita y, lo que es más imperioso e importante, dada la situación del país, una comida diaria a casi 500 niños, la mayor parte de ellos, además, huérfanos por culpa del SIDA.
Es increíble pero cierto, el Gobierno español tan demócrata, tan progre, tan social, tan igualitario, tan respetuoso con el otro, no les concede ayuda, a pesar de que es un proyecto de cooperación español, un proyecto de ayuda a niños son dificultades especiales destacadas y de los más pobres entre los pobres. A pesar de todo la respuesta constante a su petición ha sido no. Y no es que no hubiera dinero para ayudarles, porque para más información esa partida de cooperación ha concedido 28810€ para la Asociación Gay y Lesbiana de Zimbabue, que no digo yo que no lo merezcan también, pero no en vez de... sino... además... o a medias... es decir, si no llegaba para todos podían haber repartido los fondos existentes, ¿no?. De hecho con la mitad de ese dinero que han entregado a esa asociación, por ejemplo, el Comedor Dete funcionaría casi dos años.
El odio y el sectarismo de algunos, contra otros, ha llevado a castigar a unos terceros, los niños del Comedor Dete, que se mueren de hambre.
No he contado todo, ahora lo haré. Es que estos progres que conforman el Gobierno de España ahora han descubierto que este Comedor está en Hwange, la diócesis de Hwange, y los cooperantes españoles, lo son y de los más antiguos en Africa porque llevan allá 40 años, pero huelen a Iglesia, porque se trata de una actividad misionera de la Iglesia, con obispos españoles al frente. ¡Cuánto odio se trasluce en algunos comportamientos y decisiones!. Los progres del Gobierno Español van a enseñarnos ahora a todos los españoles lo que es cooperación y lo que no lo es.
Lo peor es que pagan inocentes, esos niños y se trata en el fondo de una cuestión de humanidad, de ayuda humanitaria de cooperación al desarrollo y de lucha contra el hambre, aunque algunos lo vayan a ver siempre como la financiación de la Iglesia, pero no lo es.
Y no tiene un pase. Quien haya decidido no ayudarles se está definiendo como lo que es.
Con Leire Pajín antes, y con Soraya Rodriguez ahora la Agencia de Cooperación ha negado la ayuda a estos proyectos, a la primera de ambas mujeres no la conozco, pero a la segunda sí porque hemos sido colegas parlamentarias europeas durante años en la Comisión de Agricultura y sé que es madre, así que seguro que entenderá lo que esos niños necesitan ese alimento que esos cooperantes españoles les proporcionan, aunque sean monjas y curas, son misioneros, o lo que es lo mismo, cooperantes que les dan de comer. Todos los misioneros son cooperantes, aunque haya cooperantes que no son misioneros, es así de claro; hay ONG que están vinculadas a la Iglesia, aunque haya otras ONG que no son de la Iglesia, pero una ONG de cooperación lo es si está incluida en el Registro de turno, si es católica como si es agnostica, cooperación es cooperación.
¿Seguirá negándose a dar la ayuda? Por si acaso, gracias a aportaciones individuales de españoles, al margen del Gobierno de España, el Comedor Dete sigue funcionando, ¡menos mal!.

jueves, 19 de marzo de 2009

Me pidió 10 euros y no era una jonki

Ayer, volviendo de Bruselas, al entrar en la estación de Atocha, una chica me paró. LLevaba yo la maleta arrastrando y mil papeles dentro, pesaba mucho, la verdad... iba despacio y era presa fácil de los pedigüeños de siempre, que aprovechan la puerta para, mostrandote una foto de un churunbel, sacarte las entretelas... pero esta muchacha, de unos 35-40 años, no tenía el mismo perfil... no. Pensé que se había perdido y me preguntaba por la puerta de llegadas o salidas... lo que fuera. Me equivoqué.
Casi con un hilo de voz, mirando de frente pero con tristeza y nerviosismo en la cara me contó que andaba pidiendo unos céntimos porque no tenia techo, no tenía comida y no tenía nadie a quien recurrir. Pregunté si tenía hambre y asintió.
Yo tenía tiempo y recordé una vez, con mi padre, también en Madrid, que un hombre se acercó y mi padre le invitó a sentarse a nuestra mesa y a comer lo que quisiese, eso hice ayer. Bebimos, comió y me contó que casi tenía ya para el albergue y comida caliente que por 10€ le daban en un centro de La Latina. A grandes rasgos, su historia era la de una chica que no supo aprovechar las oportunidades de adolescente y ahora, por más que busca, no tiene preparación para encontrar trabajo, antes limpiaba casas, ahora no le dan curro, antes le contrataban por unos días, ahora ya no le llamaban hacía tiempo. Perdió su casa por no pagar el alquiler. Está en la órbita de la marginación porque sin trabajo, no se paga el alquiler y sin casa no se encuentra trabajo... y menos en plena recesión económica. Pobre mujer, conocida historia.
Le dí una alegría y ya tiene suficiente dinero para pasar el fin de semana bajo techo pero no puede solucionar su papeleta... yo no puedo encontrarle un trabajo, no puedo solucionar el problema del paro creciente y de la marginación de las ciudades. Nos esperan muchas historias como ésta, eso es lo que me preocupa, las historias del hambre, el paro y la marginación que ya son parte del paisaje habitual y parece que no importan porque los periódicos no les dedican ni media página. A mí sí me importan. Me duele el alma de ver como una persona tan cercana sufre, porque si nos fijamos bien, en nuestra sociedad ya se puede sentir de cerca el aliento del sufrimiento por hambre, por necesidad, por falta de medios. Hay que tener los sentidos abiertos al 100%, para captar lo que los ciudadanos pieden a gritos y ahora, lo que piden, son soluciones para evitar que les pase lo que a mi contertulia de ayer.
Por eso me indigno, y algo se me revuelve por dentro, cuando me hablan del optimismo antropológico, qué facil se optimista cuando nadie a tu alrededor te baja de un guantazo al suelo!!!

martes, 3 de febrero de 2009

UN PAR DE LECCIONES



El domingo en la tele de mi casa se estuvo viendo el super-partido de tenis entre Federer y Nadal... Como en otros muchos millones de teles y de familias.
Estuvo interesante y la afición entregada pero, al margen del espectáculo deportivo, de primerísimo nivel, a mi hay dos lecciones de ese partido que me han hecho pensar mucho estos días... la lección de Federer es la del campeón, campeonísimo que pierde el partido, después de entregarse al 100% , y nos deja la lección de la parte vulnerable del ser humano que hay en cada campeón. El, llorando demuestra que es una persona a la que le duelen los triunfos pasados y la derrota presente. Lo que nos pasa a todos, que no nos gusta perder, sobre todo si hemos sabido lo estupendo que es ganar.
El otro, el campeón, campeonísimo, que ya nos tiene acostumbrados a lecciones vitales importantes, al margen de las victorias deportivas, nos dio una lección de triunfo con dimensión humana... no quiso otra cosa que sostener a su rival, que tener palabras de elogio, para quien le disputó como un jabato el triunfo. Grandeza con mayúsculas.
Fueron un par de lecciones vitales de virtud y de humanidad.
El que gana no gana del todo y el que pierde no pierde del todo... el que gana y el que pierde no pueden vivir el uno sin el otro, ¡vaya par de lecciones que nos dieron!.
¡Muchas gracias campeones!